Wilhelm Ostwald — El Nobel de Química que presidió la logia de los ateos y cambió de opinión cuando la ciencia lo exigió
Recibió el Nobel de Química. Presidió una logia que había suprimido a Dios de sus rituales. Y cambió de opinión públicamente sobre la teoría atómica cuando los hechos lo exigieron. Ostwald es el masón más científico que hemos retratado en estas crónicas — y quizás el más honesto.
Riga, 2 de septiembre de 1853. Nace Friedrich Wilhelm Ostwald en el seno de una familia de artesanos de origen alemán en el Báltico ruso. Nadie en esa ciudad de comerciantes y puertos hubiera apostado por que ese niño llegaría a recibir el Premio Nobel de Química, a presidir una de las federaciones masónicas más audaces de Europa y a construir una teoría del color que aún utilizan los diseñadores del mundo entero. Pero Ostwald tenía una capacidad poco común: la de ver conexiones donde otros veían categorías separadas e irreconciliables entre sí.
Estudió química en Tartu, Estonia, y se convirtió en uno de los fundadores de la química física como disciplina autónoma. En la Universidad de Leipzig, donde fue catedrático durante casi dos décadas, formuló la ley de dilución que lleva su nombre —sobre la disociación de electrolitos en solución— y desarrolló el procedimiento de obtención del ácido nítrico por oxidación del amoníaco, conocido hoy como proceso Ostwald. Ese proceso facilitó tanto la producción masiva de fertilizantes como la fabricación de explosivos durante la Primera Guerra Mundial. Una misma invención, dos usos radicalmente opuestos. La ciencia no elige sus consecuencias.
En 1909 recibió el Premio Nobel de Química por sus trabajos sobre catálisis y equilibrios químicos. Tenía cincuenta y seis años y llevaba décadas siendo referencia indiscutida en la comunidad científica internacional. Lo que sorprendió a muchos fue lo que había hecho antes: se retiró de la cátedra en 1906, a los cincuenta y tres años, para dedicar el resto de su vida a la filosofía, el arte y la masonería.
Ostwald era monista: creía que todos los fenómenos del universo podían explicarse como transformaciones de energía. Esa visión del mundo lo condujo naturalmente hacia el Freimaurerbund zur aufgehenden Sonne —la Federación Masónica del Sol Naciente— una obediencia reformista alemana que había eliminado de su ritual toda referencia religiosa. En lugar de la Biblia abierta sobre el altar, un libro de páginas en blanco. Sin mandil obligatorio. Sin Gran Arquitecto del Universo. Era la logia pensada para ateos y agnósticos, y entre sus hermanos estaban Carl von Ossietzky —Premio Nobel de la Paz— y el escritor Kurt Tucholsky. Ostwald fue iniciado en la Logia Zu den drei Ringen de Leipzig en 1911 y llegó a ser Gran Maestro de la Federación en 1914, dignidad que mantendría como Gran Maestro Honorario hasta su muerte.
Creó también una teoría cuantitativa del color —el sistema Ostwald— que defendía la normalización cromática e intentaba aplicar el rigor científico a la estética. En 1920 fundó en Dresde un laboratorio dedicado exclusivamente al estudio del color. Ideó asimismo el viscosímetro que aún se utiliza para medir la viscosidad de las disoluciones en laboratorios de todo el mundo. Era, en todos los sentidos, un hombre que no toleraba la imprecisión.
Murió el 4 de abril de 1932 en Großbothen, Sajonia. Había acuñado el término mol en química y cambiado de opinión públicamente sobre la teoría atómica cuando las pruebas del movimiento browniano le demostraron que estaba equivocado. Esa rectificación pública es, quizás, el gesto más masónico de su carrera: el que busca la verdad con honestidad cambia de posición cuando los hechos lo exigen.
Ostwald me parece fascinante precisamente por esa logia sin Biblia y sin mandil. Un hombre que había dedicado su vida a demostrar que todo en el universo es energía en transformación no podía quedarse cómodo en una fraternidad que exigía creer en un Dios arquitecto. Encontró la suya. Y en ella estaban Ossietzky y Tucholsky — un pacifista que acabó en campo de concentración y un escritor que murió en el exilio. La Federación del Sol Naciente no fue una logia de éxito. Fue una logia de honestidad. Quizás son la misma cosa.
***


Comentarios
Publicar un comentario